jueves, 3 de marzo de 2022

ECONOMÍA: EL PROBLEMA ENERGÉTICO DE ESPAÑA

CUANDO EL ALTO COSTE DE LA ELECTRICIDAD PENALIZA LA COMPETITIVIDAD DE UN PAÍS

España es el segundo país de la UE con la electricidad más cara. 

Y en el año 2021, el precio de la energía eléctrica ha alcanzado registros inéditos en nuestro país, llegando a picos de 200 y 300 euros por megawatio/hora, y con unos costes medios mensuales por encima de los 150 euros por megawatio a la hora. 

Para hacernos una idea, un año antes (en 2020), raro fue el mes en que el megawatio/hora alcanzase los 50 euros, siendo el coste medio de unos 30 ó 40 euros.

Esto significa que el coste de la electricidad se ha disparado entre un 200% y 300% el pasado 2021. Y las previsiones a corto plazo no son nada halagüeñas tras la declaración de la guerra en Ucrania por parte de Rusia, hecho que sin duda está encareciendo aún más el recibo de la luz, el gas y los combustibles en general para el presente 2022. No va a ser un buen año para los bolsillos de familias y empresas. 

El hecho de que un suministro básico y fundamental como es la electricidad tenga un precio tan elevado afecta negativamente no solo a la población (que dispone de una menor renta disponible, es decir de menor calidad de vida y menor capacidad de consumo), sino a la competitividad de nuestras empresas y por tanto a la marcha de toda la economía y al desarrollo del país en general.

Así, 2021 ha sido un año catastrófico para las cuentas de muchas empresas españolas, en el cual se ha juntado la contracción de ventas generada por la crisis covid con el incremento de los costes de producción como consecuencia del elevado coste de la electricidad entre otros motivos.

La incertidumbre económica y social, la inflación disparada, la guerra de Ucrania, la subida de tipos de interés... 2022 parece no dar la tregua que tanto estábamos esperando.


LA PENOSA SITUACIÓN EN LA QUE LAS EMPRESAS LES COMPENSA PARAR EN LUGAR DE FABRICAR  

En los últimos meses (con la escalada imparable del precio de la energía) hemos asistido a casos de empresas que han decidido parar su producción durante los picos en los que el precio del megawatio era mayor, o incluso suspender directamente su actividad, pues afirmaban que en ese escenario cuanto más fabrican, más dinero pierden. Por tanto les compensa cesar su actividad. 

Éste es el escenario económico que todo gobierno debería evitar: la falta absoluta de competitividad para sus empresas (y por supuesto para sus ciudadanos).

Es el caso de industrias intensivas en electricidad (llamadas "electrointensivas"), como son la siderúrgica, la metalúrgica o la química, este coste representa en torno al 60% de sus costes totales. Por tanto el impacto es directo en sus cuentas de resultados.

Empresas fabricantes de aceros, de azulejos, altos hornos, fábricas de todo tipo... Todas ellas han visto cómo su actividad se ha visto penalizada por elevado precio de la electricidad.

Alcoa (multinacional americana fabricante de aluminio) por ejemplo anunciaba la paralización de su factoría de Lugo hasta 2024. 

Megasa (siderúrgica) ha anunciado en marzo la paralización de su producción en su planta de Narón (La Coruña) ante el inasumible coste de mantener la planta funcionando.

Sidenor (siderúrgica) comunicaba a finales de 2021 la suspensión temporal de la actividad de su factoría de Basauri (Vizcaya) en la que trabajaban 1.600 empleados. Afirmaba que habían pasado de pagar 60 a 200 euros  como coste de electricidad por tonelada fabricada, haciendo inasumible su actividad.

Y otras industrias como la metalúrgica, la química, la cerámica o el cemento han anunciado directamente la clausura definitiva de sus plantes de producción ante las malas previsiones en cuanto a la evolución del precio de la luz.

Pero no solo hay casos en la gran industria, sino que la viabilidad de las pequeñas empresas también se ha visto comprometida por la gran factura de la luz que han tenido que asumir en los últimos meses: peluquerías, panaderías, restaurantes, talleres, pequeñas fábricas, hoteles, tiendas... Para el funcionamiento de cualquier pyme la luz es un gasto imprescindible. 


EL IMPACTO DEL INCREMENTO DEL COSTE DE LA ELECTRICIDAD SOBRE EL PUNTO MUERTO DE LAS EMPRESAS

El incremento del precio de la electricidad ha provocado un aumento de la estructura de costes que cualquier empresa debe asumir mes a mes, y con ello una subida de su punto muerto.

Recordemos que el punto muerto es el nivel de ventas que una empresa debe alcanzar para cubrir todos sus gastos y comenzar a obtener beneficios. 

Si el punto muerto sube, las empresas necesitarán vender más para poder cubrir sus costes (o dicho de otra forma: deberán trabajar más). 

Y muchas veces, por muchas ganas que se tengan de trabajar más, no resulta tan fácil incrementar las ventas, pues el mercado no lo permite (especialmente en un entorno de crisis, inestabilidad e inflación como el actual). 

Para cualquier empresa no es tan fácil "vender más" (como muchos políticos o funcionarios sin experiencia en la gestión de empresas equivocadamente creen). 

En el análisis del punto muerto, en términos generales la electricidad se considera un coste variable (CV): es un coste que se produce únicamente cuando hay actividad (si el interruptor está apagado el consumo de luz es cero* -en teoría-), y a mayor producción, mayor será el consumo de electricidad de la empresa. 

En una empresa los costes variables (CV) presentan una tendencia creciente a medida que crecen las unidades fabricadas (es decir, a mayor producción, mayores costes variables se generan: luz, consumo de materias primas, transporte, etc.). Es por ello que la recta de CV se representa en el gráfico con una pendiente ascendente. La electricidad (a pesar de que suele tener un componente fijo en la factura) suele comportarse en su mayor parte como un CV.

Los costes fijos (CF) por su parte son constantes (independientes del volumen de actividad), y por ello su línea es completamente plana y recta. Es el caso de los alquileres, seguros, nóminas... Son gastos fijos que hay que pagar por el mismo importe todos los meses sea cual sea el nivel de actividad de la empresa.

Si la recta inclinada de los costes variables (CV) sufre un desplazamiento hacia arriba y se vuelve aún más pronunciada debido a que el coste de la electricidad ha crecido fuertemente, esto provoca que la recta de los Costes Totales (= Costes Fijos + Costes Variables) también se desplace hacia arriba, pudiendo incluso llegar a superar a la línea de los Ingresos Totales que obtiene la empresa de forma regular con las ventas que mes a mes es capaz de conseguir.

Es decir, los CT se hacen mayores que los IT, entrando la empresa en pérdidas sin remedio, o teniendo que vender mucho más (pudiendo ser un objetivo de ventas ciertamente inalcanzable) para poder cubrir sus costes y generar beneficios. Esta es la situación en la que produciendo más se pierde más, y por tanto compensa cerrar la empresa (no es realista alcanzar el volumen de ventas que cubra la nueva estructura de costes).


¿CUÁL ES EL ORIGEN DEL PROBLEMA ENERGÉTICO DE ESPAÑA? ¿POR QUÉ LA ENERGÍA ES TAN CARA?

1) La apuesta (de momento deficitaria) por las energías renovables

España -al igual que el resto de países de la UE- lleva años apostando por la inversión en las llamadas "tecnologías de acumulación" (baterías) a través de energías renovables. 

Sin embargo, por el momento en su conjunto siguen sin ser rentables por sí solas; y de hecho las financiamos todos los consumidores en la factura de la luz a través de impuestos. Únicamente son rentables dos energías renovables: la eólica y la solar, si bien en conjunto resultan aún deficitarias (faltan años de desarrollo tecnológico y reducción de costes que permitan hacerlas rentables por sí solas).  

Y ni mucho menos son suficientes como para cubrir la demanda energética total de nuestro país, y poder optar a sustituir a las energías tradicionales más contaminantes.

Se estima que hace falta un desarrollo de al menos 10-15 años más (más allá de 2030) de las "tecnologías de acumulación" para poder convertirlas en rentables por sí mismas (y que no tengan que ser subvencionadas vía impuestos). 

De hecho, los países europeos se han marcado como objetivo trabajar con energías 100% renovables a partir del año 2050. 

Por tanto, la realidad es que actualmente la apuesta por las energías renovables -seguramente muy necesaria para el planeta- es uno de los factores que contribuye a encarecer la factura de la luz, si bien se trata de una apuesta a medio plazo de todos los gobiernos para llevar a cabo un cambio de modelo energético más sostenible. 

Sin embargo, hay muchos otros factores que encarecen la luz en España.


2) El déficit energético de España: el origen real del problema

España consume más energía de la que produce: éste es el principal problema. 

El país carece de suficientes centros generadores de electricidad y suficiente capacidad como para abastecer a su demanda interna de hogares y empresas. 

De hecho, España recurre a la importación de energía nuclear por ejemplo de países como Francia, o al gas natural de países como Argelia

Esta última energía (el gas) es una de las principales compositoras del "pool" energético consumido en nuestro país. 

Por eso, muchas veces resulta falso el argumento "ecologista" de que España no genera apenas energía nuclear (y por tanto no genera residuos radiactivos), pues la realidad es que lo generamos indirectamente al comprárselo a las centrales francesas: el planeta en su conjunto se resiente igualmente.


3) La elevada fiscalidad y las malas decisiones políticas encubiertas en la factura de la luz

Uno de los principales problemas que encarecen el coste de la electricidad: en cada factura que pagamos hay una serie de "prevendas" políticas y malas decisiones que, a diferencia de otros países, se han decidido meter y financiar encubiertamente engrosando la factura de luz en forma de sobrecostes.


4) El gran incremento del coste del gas natural

El gas natural era la energía más barata para hacer de respaldo de las "tecnologías de acumulación" (renovables), pues aunque tenía un coste variable algo más alto que otras energías, su coste fijo era muy bajo (y por tanto en conjunto resultaba competitiva).

Sin embargo, en 2021 nos ha sorprendido a todos el gran aumento experimentado en el coste variable variable del gas natural, alcanzando precios hasta ahora nunca vistos.

Y dado el fuerte peso del gas natural en el consumo energético en España (representa un cuarto del mix de energías primarias consumidas), esto ha generado que el coste de la electricidad tienda a aumentar hasta los niveles de 200 e incluso 300 euros/megawatio hora que hemos vivido en 2021.


¿POR QUÉ TIPO DE ENERGÍA PODRÍA APOSTAR ESPAÑA PARA SUPLIR SU DÉFICIT ENERGÉTICO Y BAJAR EL COSTE DE LA ELECTRICIDAD?

¿Apostar por energías renovables?

Las energías eólica y fotovoltaica son por el momento las únicas renovables rentables por sí mismas en este momento, pues tienen un coste total de generación del entorno de 30 megawatios/hora (e incluso menos), y por tanto resultan muy competitivas. 

Si esto lo comparamos con los niveles de 150-200-300 euros/megawatio hora que hemos llegado a pagar meses atrás, nos damos cuenta que el margen de mejora es enorme encontrando energías más competitivas que las que actualmente componen el pool español.


¿Apostar por la energía nuclear como Francia? ¿Construir nuevas centrales nucleares o alargar la vida de las ya existentes?

Dada la gran escalada en los precios de la luz, Francia ha sido de los primeros países en anunciar un refuerzo en la inversión en sus centrales nucleares.

Energías como la nuclear, a pesar de que presenten un coste variable muy reducido, tienen unos costes fijos muy elevados (especialmente si hablamos de centrales nucleares de nueva construcción): sistemas de protección, edificio de contención de la central, sistemas de seguridad, etc. 

Activos cuya amortización y los costes fijos que genera su mantenimiento elevan el coste medio total del megawatio por hora hasta los 100-110 €.

Por tanto, una central nuclear de nueva construcción necesitaría 40 años produciendo a 100-110 euros el megawatios/hora para lograr su plena su amortización, situación que sabemos no va a ocurrir, pues si en 2021 se ha superado el precio de los 150 €/megawatio por hora, en todas las apuestas en los mercados a plazo se espera que este coste esté por debajo de 100 €/megawatio a partir de 2023. No obstante, la recién declarada guerra a Ucrania puede provocar que este periodo de precios alcistas se prolongue. 

En resumen: dados los elevados costes fijos de construir una nueva central nuclear, las únicas nucleares que son rentables por sí mismas, y que podrían contribuir a paliar el déficit energético (y bajar las facturas eléctricas) serían las inversiones de extensión de vida de las centrales ya existentes, ya que exigen inversiones mucho más reducidas, lo cual se traduce en unos costes fijos mucho menores y más asumibles.


Y por tanto serían capaces de producir electricidad a un precio más competitivo que los 100 € por megawatio/hora.

Sin embargo, en España resultaría imposible esta apuesta de prolongar la vida de las centrales, ya que la fiscalidad que afecta a las nucleares es excepcionalmente alta y ésta se ha comido los márgenes con los que operan las centrales, haciendo por tanto no rentable su explotación también para las empresas eléctricas. De hecho, estas empresas ya han anunciado su desinterés por gestionar las centrales nucleares en nuestro país dadas las condiciones fiscales existentes.


En resumen...

Nuestro país (dada su actual política energética y fiscal) tiene complicado conseguir abaratar el precio de la luz para sus familias y empresas. 

Lo más efectivo consistiría en explotar al máximo las centrales nucleares ya existentes, si bien el actual gobierno apuesta por su cierre total. 

¿Ecología versus sostenibilidad de economías familiares y empresariales? ¿Es posible lograr otro equilibrio menos perjudicial para los ciudadanos y la competitividad del país?

1 comentario:

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