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domingo, 15 de mayo de 2011

EMPRESAS: La difícil situación de Nueva Rumasa


El pasado mes de marzo, aparecía en los medios de comunicación la noticia de que las principales empresas de Nueva Rumasa estaban o habían solicitado el concurso de acreedores. Concretamente Dhul ya se había acogido a esta figura legal, mientras que Clesa, Carcesa (Apis-Fruco), Letona (Cacaolat), Quesería Menorquina, Rayo Vallecano, Hibramer, TrapaGarvey y Hotasa se encontraban en una situación de preconcurso.

Problemas de pagos con proveedores y acreedores:
Al parecer los problemas se empezaron a vislumbrar el año anterior, cuando las empresas del grupo comenzaron a alargar los plazos de pago a sus proveedores y acreedores, e incluso emitiendo pagarés que una vez en el banco venían de vuelta. Ante esta situación muchos proveedores restringieron el suministro de materias primas a las empresas de la familia Ruiz-Mateos, como es el caso de Clesa, a la que varias explotaciones ganaderas suspendieron el suministro de leche, lo que provocó que sus 5 fábricas permanecieran con la producción a medio gas o prácticamente parada, obligándolas a tirar de sus stocks para poder producir (el tiempo que durase su inventario). Ante esta situación, varias de las empresas de Nueva Rumasa se empezaron a encontrar al 70% de su nivel de producción normal, otras al 50% y otras en torno al 20% o casi paralizadas.

Problemas de pago con los trabajadores:
En el caso de Clesa, los más de 1.000 trabajadores del grupo lácteo también denunciaron que no habían cobrado la paga extra de diciembre ni la nómina de enero. Las 10 empresas agroalimentarias de Nueva Rumasa emplean a más de 3.000 trabajadores, y estos miran con preocupación sus puestos de trabajo. Sin embargo, en otras empresas del grupo acogidas al preconcurso como la hotelera Hotasa, los pagos de las nóminas se vienen realizando con total normalidad. No obstante son varias las empresas de Nueva Rumasa que están acogiéndose a EREs temporales para aligerar sus estructuras de costes ante la caída de las ventas, entre ellas Clesa.


El origen del problema: el endeudamiento excesivo en un contexto desfavorable.
En 2011 las empresas agroalimentarias de Nueva Rumasa se han econtrado con problemas añadidos derivados de la crisis económica, lo que ha hecho que su situación sea aun más peliaguda:

1- Reducción de ventas por la contracción del consumo, lo que se traduce al final en una reducción del cash flow generado por las empresas y con el que poder atender a sus compromisos con terceros, entre ellos las deudas con los bancos.

2- Gran incremento de los costes de las materias primas, lo que ha supuesto una importante reducción de los márgenes de explotación, pues los productos además se venden a precios más bajos debido a la crisis.

3- Incremento de otros gastos corrientes (electricidad, transporte -gasolina-, etc.).

4- Recorte y restricción de la financiación bancaria: según el consejero delegado de Nueva Rumasa, José María Ruiz-Mateos hijo, el Banco Santander y Banesto recortaron a la mitad la línea de financiación de 400 millones de euros que tenían con las empresas del grupo; y no solo eso, sino que además les exigieron amortizar la mitad de dicho crédito. Esta situación fue la que les llevó a captar pasivo de inversores particulares a través de la emisión de pagarés.

En este contexto tan desfavorable en el que se restringe la financiación, unido a un endeudamiento que supone un problema, tanto por su elevado nivel (deudas con bancos, Seguridad Social, empleados y proveedores) como por su estructura de financiación (gran dependencia de la deuda bancaria + emisión de pagarés para financiar circulante + poca fortaleza de los fondos propios) provoca que las empresas del grupo comiencen a tener serios problemas de liquidez: cuando más necesario se hace el acceso a la financiación de circulante (las ventas e ingresos son menores y los gastos mayores) es cuando más se restringe el acceso a deuda bancaria.

Desde Nueva Rumasa se afirma que el patrimonio de sus 117 empresas supone 5.900 millones de euros según su tasación, frente a la deuda bancaria de 713 millones que deben afrontar. Esta deuda se sesglosa de la siguiente forma:

1- Préstamos hipotecarios: 333,48 millones de euros.
2- Crédito comercial: 246,28 millones de euros.

Esta cuantía se concentra principalmente en las empresas cabecera del grupo:
- Clesa: 103 millones
- Dhul: 92,81 millones
- Carcesa: 49,75 millones


Nueva Rumasa a diferencia de la Rumasa original no es un holding (una empresa que posee la mayoría de acciones de otras empresas), sino que es un grupo de empresas (117 sociedades) que se gestionan coordinadamente pero sin dependencia financiera.


Nueva Rumasa, que no consolida sus cuentas como grupo al tener sus sociedades matrices en el extranjero, no tiene contabilizado todo el valor patrimonial en los libros de las sociedades. Por ejemplo, en 2009, el 86% del pasivo de Clesa era deuda, frente a un 14% de recursos propios. En el último balance de esta compañía aparece una partida denominada Otros Pasivos Financieros, que suma a la deuda a largo plazo más de cien millones de euros.

Desde un punto de vista teórico, la situación económico-financiera del grupo tendría solución mediante la inyección de capital propio (ampliación de capital) para ganar solidez y obtener liquidez con la que poder afrontar los pagos. De hecho, una de las soluciones que plantea la empresa es la búsqueda de nuevos inversores extranjeros que inyecten capital en el grupo, o la venta de algunas empresas que permitan obtener recursos y liquidez a corto plazo para afrontar los pagos. También se haría necesia una reducción de la estructura de gastos de la empresa mientras la situación no remonte y el cash flow generado no sea mayor. Por ello empresas como Clesa ya han aprobado un ERE temporal que afectará a 307 trabajadores, y otras como Royne (que afectaría a 174 trabajadores) lo están negociando actualmente.

En la situación de preconcurso entrada en marzo de 2011, Nueva Rumasa cuenta con 4 meses (según la propia ley concursal) para renegociar sus deudas, llegar a un acuerdo con sus proveedores y acreedores, y conseguir liquidez, incluso con la venta de alguna empresa. Si no lo consigue y pasa a concurso de acreedores, entraría en juego la liquidación de las empresas bajo el mandato de un juez.

Nueva Rumasa fue levantada en los 80 con los restos de la expropiación de la Rumasa original. Sin embargo, los problemas actuales podrían encontrarse en el mismo origen del grupo, es decir en los cimientos sobre los que se asentó la construcción del conglomerado de empresas, la forma de su financiación:

1- Compra de empresas en situación de semi-quiebra para su "relanzamiento" y conversión en compañías solventes y rentables. Aunque el fin era loable (rescatar activos y marcas que otros daban por perdidas, y crecer generando empleo), es posible que la estrategia no haya sido la más adecuada: ganar tamaño con marcas intermedias en un momento agudo de crisis en el que solo resisten los líderes y las marcas blancas.

2- Préstamos de unas empresas a otras para "tapar agujeros":

3- Emisión de pagarés para captar financiación de pequeños socios prometiendo rentabilidades de hasta el 10%, muy por encima de la media del mercado. Dicha financiación además se emplea en cubrir necesidades de circulante.

4- Excesivo nivel de endeudamiento para financiar su crecimiento. Debilidad de los fondos propios (el % de representación del patrimonio neto de todas las empresas es bajo, teniendo por tanto un bajo nivel de solvencia).

5- Dependencia excesiva de la deuda bancaria para la financiación de circulante: en el momento en que los bancos "cortan el grifo" se encuentran en un callejón sin salida.

Problemas con inversores y acreedores:
Endeudarse además con la emisión de pagarés para obtener solo liquidez (y no para adquirir nuevos activos productivos o nuevas empresas) supone entrar en un círculo vicioso del que es muy difícil salir y que no hace más que agravar el problema: al ofrecer un tipo de interés muy elevado, esos intereses sólo se pueden pagar con las aportaciones que hagan otros nuevos socios, lo que se denomina "estafa piramidal" y que fue lo ocurrido con Forum Filatélico, Afinsa o Madoff.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) había advertido hasta en 7 ocasiones del riesgo que representaban estos pagarés, pues al ser superiores a 50.000 euros, no estaban sometidos a control. Finalmente fueron unos 5.000 inversores los que adquirieron estos pagarés con una inversión media de 100.000 euros, y que la alerta de quiebra de las sociedades de Nueva Rumasa ha hecho que comiencen a estudiar posibles acciones legales.

Finalmente la deuda a 3 bancos (Banco Santander, Royal Bank of ScotlandBanesto) y a la Seguridad Social en un contexto de crisis económica (con reducción de ventas, márgenes y flujos de caja, incrementos de los tipos de interés e imposibilidad al acceso de nueva financiación) hizo la situación insalvable.

Qué podría solucionar esta situación:
1- Llegar a un acuerdo con proveedores y acreedores para renegociar sus deudas y reestablecer el suministro de materias primas.

2- Que el crédito bancario fluya y que las empresas puedan refinanciar sus deudas y reclasificarlas a más largo plazo.

3- Que las empresas de Nueva Rumasa fortalezcan su patrimonio neto, es decir, encuentren un socio para ampliar capital y ganar en solvencia.

4- Que la situación económica mejore, las ventas vayan remontando y se alivie la estructura de costes mediante EREs temporales por ejemplo.

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